Archivos Mensuales: diciembre 2007

Inyecciones

Por fin ya volví a subir todos los archivos (bueno son pocos, pero los volví a subir), que había perdido por no entrar al host de 4Shared, espero que no vuelva a pasar porque sé lo frustrante que es encontrar un link que promete algo que hemos deseado y que a la mera hora no sirva para nada.

Bueno, ha pasado más de un mes de mi última entrada y lo primero que se me ocurre escribir es acerca de las dolorosas inyecciones, ésto porque a mi madre en su última consulta médica le han recetado 6 piquetes de vitaminas. Afortunadamente está bien, fuera de un poco de fatiga no tiene nada grave, pero sí me da cosa que durante 6 días seguidos va a sufrir la experiencia de ese agudo y angustiante dolor que puede provocar una aguja; al menos a mí me lo provoca casi al grado de entrar en pánico gracias a que cuando era niño, una de mis tías en colaboración con otra tía (y mi madre), me inyectó a la fuerza una dosis de vitaminas sólo porque me negué a comer calabazas (desde entonces con sólo ver cómo preparan la jeringa me da nervio en la nalga derecha), y según recuerdo, esa fué la última vez en veinte años que recibí una inyección, ya que hace un par de meses tuve que volver a pasar por eso.

Regularmente cuando me enfermo y el Dr. me receta una inyección, termino pidiéndole que mejor me dé pastillas o jarabes, no me importa sentirme mal por más tiempo y que tarde más en recuperarme, mientras no me pongan una inyección todo lo demás es preferible; o al menos eso pensaba porque esta última vez en verdad me sentía mal, el principio de neumonía que me dió hace unos años por andar de borracho (pero contento) se me hizo poco comparado con esta vez.

Después de pasar un mes en el DF con unos familiares, volví a casa sólo para que un méndigo mosco me picara y me transmitiera el Dengue Clásico, enfermedad viral que se caracteriza por fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor muscular severo (será por eso que le llaman “rompehuesos”), nauseas, vomito, dolor en la parte posterior de los ojos, erupciones en la piel y; en caso de ser del tipo Dengue Hemorrágico, disminuyen los líquidos en la sangre y aparecen moretones en la piel.

Afortunadamente yo solo tuve el de tipo clásico, menos peligroso que el hemorrágico pero igual de doloroso, tanto que cuando me recetaron las inyecciones ni siquiera pensé en hacer mi acostumbrada petición al Dr; y no era para menos, ya que cuando fuimos a comprar los medicamentos casi caigo desmayado en la farmacia, y por la noche cuando mi hermano me inyectó casi no sentí el piquete porque estaba semi-inconsciente (aunque después si me dolió y se me paralizó la pierna un rato). Al día siguiente de la primer inyección me sentí muy bien, de hecho lo único que me molestaba era el dolor de garganta que acompañó al dengue, pero después de la segunda inyección me volví a sentir mal, los síntomas volvieron, acompañados ahora por el méndigo dolor de las inyecciones que impedía que me sentara cómodamente.

Jajajaja nada más de acordarme que como ya andaba consciente para la segunda inyección, me puse como niño inventando pretextos para que no me la pusieran, aunque al final me obligué a mi mismo a dejar que me la aplicaran, eso sí, en la otra nalga, pero el dolor ahora sí fué tan fuerte que ya no acepté que me aplicaran la tercera, terminé el tratamiento con pastillas de ésas que alivian pero que lo ponen a uno muy Happy. Así estuve por dos semanas y la verdad es que por varios días hasta los moscos me daban miedo, el pensar en volver a pasar por algo así no es nada agradable, sobre todo por las inyecciones, ya que aún sentía los piquetes a tres semanas del primero de ellos; y hace rato, cuando mi hermano preparaba la jeringa, me dí cuenta que ya nunca volvería a darme “el nervio” en una sola nalga, ahora me voy a agarrar las dos cada vez que vea que van a inyectar a alguien.

¡¡¡MALDITOS MOSCOS!!!

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