¿Cómo subir imágenes a DeviantArt?

Hace más de un año, mientras buscaba algunas imágenes me encontré con la comunidad DeviantArt, en ése entonces no le dí la atención que merecía (no sé porqué si a mi me gusta todo lo relacionado con la creación de imágenes), pero hace poco que buscaba algunos brushes para el PhotoShop CS3 terminé nuevamente ahí.

¡Vaya que es un gran sitio!, porque en él uno puede ver el trabajo de miles de personas que comparten ése mismo gusto por el diseño gráfico, desde trabajos profesionales hasta los de principiantes como es mi caso; ya subí algunas fotografías que he manipulado para representar algunos personajes de Robotech con personas reales, y para que vean mi galería dejo el siguiente link:

Mi Galería

Quizá la única limitante para todo aquél que quiera subir imágenes y formar parte de la comunidad, es que el idioma está únicamente en inglés; eso si, la navegación por el sitio es muy intuitiva y probablemente sólo tengan dificultad para subir alguna imagen al servidor, por eso dejo este procedimiento para ello:

1- Registrarse en Deviantart.

2- Después de confirmar el registro mediante el mensaje que llegó a nuestro correo, vamos a aparecer dentro de la comunidad sin necesidad de loguearnos; una vez ahí, si no nos encontramos en nuestro “Perfil”, damos click en nuestro nombre de usuario, y en la nueva ventana, pincharemos en “Profile” (Perfil), y después en “Submit Deviation”.

3- Ahora llegamos a un pequeño formulario en el que subiremos nuestra imagen, para esto, primero, en Deviation Title le damos el título que llevará, después damos click en “Choose…” para elegir el directorio en el que se incluirá la imagen.

4- En el apartado “Which file?”, hay dos botones, pinchamos el de “Add File…”, y por un procedimiento similar al de adjuntar archivos en un mail, subiremos nuestra imagen (la velocidad dependerá del tamaño del archivo y de la conexión a Internet).

5- Hay que llenar completamente el formulario para que el servidor no nos pida datos faltantes.

6- En “Artist´s comments”, podemos descibir la técnica que usamos para crear la imagen, un simple saludo o cualquier cosa que se nos ocurra, sólo hay que evitar dejar el cuadro en blanco.

7- En “Keywords”, podemos escribir algo relacionado a nuestra imagen (como un subtítulo).

8- En “Deviant Options” no es necesario mover nada.

9- En “Contains mature content” sólo se nos pregunta por el nivel de contenido para adultos que posee la imagen, marcamos la casilla que sea más adecuada.

10- “Creative Commons” es opcional, por lo que se puede quedar así.

11- Para terminar, click en “Submit”.

Espero que esto les haya sido de utilidad.

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Atraco

El día de ayer volví a salir a buscar trabajo, ya había decidido que no lo haría y que sería mejor continuar con el autoempleo por razones que expliqué en la entrada anterior, pero en ocasiones esto deja mucho tiempo libre y causa una gran sensación de inestabilidad, así que volví a la búsqueda.

Me presenté a varios lugares para una entrevista y terminé rechazando algunas vacantes por los sueldos que ofrecían, incluso pensé en ir a una vacante de encargado de una “sala de masajes” (sinónimo de casita alegre, prostíbulo, burdel, congal, etc), pero simplemente no fuí porque sabía que me sentiría mal por recibir dinero de la venta de las nalguitas de las chicas que ahí trabajan.

Total, me la pasé buena parte del día vagando en la calle, y con el méndigo calor que hacía se me antojó una cerveza para refrescarme, ya había tomado dos litros de agua en 3 horas pero eso no refresca, quita la sed pero no refresca. No es difícil encontrar un bar en el centro, de hecho, hay más bares y cantinas que cualquier otro tipo de negocio, pero yo quería ir a uno en especial, el “Mariscos Monterrey”, ya que ahí me pasé unas buenas y rockeras borracheras con 2 de mis mejores amigos de prepa y universidad. Entonces me fuí caminando por la avenida Juárez en dirección al bar pero, cuando estaba por la Prepa 1 (a 3 o 4 calles del bar, no recuerdo bien), me dije “¿Pa´que vas a gastar en cerveza si estás buscando trabajo?, Mejor vete a casa báñate, toma agua, cómete una fruta o una gelatina, pero guarda el dinero y lárgate a tu casa.

Me hice caso.

En la Ave. Juárez pude haber tomado el camión pero con el calor, prácticamente se vuelve una olla de presión, así que doblé rumbo a la Ave. Cuauhtémoc para tomar el metro, cosa que ese día no debí hacer.

Quienes me conocen saben que nunca tengo la cabeza en un sólo lugar, podré estar trabajando o estudiando y parecer que estoy muy concentrado, pero la verdad es que siempre estoy pensando en cualquier otra cosa ajena a lo esté haciendo; y si sólo estoy caminando es mucho peor porque me gusta hacerlo para relajarme y dejar volar las ideas.

Bueno, resulta que a 2 calles después de la prepa y por andar pendejeando (no encuentro otra palabra), un tipo me abordó y me dijo: “¡Hey compa!, vengo con un camarada desde Laredo y necesitamos una ayuda pa´l camión y regresarnos, ¡Cáete con lo que traigas o aquí te quiebro con la pistola!”.
Ahí sí me tembló el piso, era la primera vez que me asaltaban, anteriormente ya me han robado cosas sin que me diera cuenta pero nunca me habían amenazado de muerte, y menos tan sorpresivamente en uno de esos momentos de pendejez absoluta; por ello le dí $150 pesos, lo máximo que cargo para un taxi por si sucede algún imprevisto (regularmente sólo gasto en camiones y botellas de agua por lo que esos $150 los traigo paseando por un buen rato).

Pasaba el tiempo y el imbécil ése me decía -mientras me mostraba un bulto bajo su playera que realmente parecía una pistola-: “¡Te estoy diciendo que me dés todo o aquí te quiebro!”, “Puro billete”, a lo que contesté aún shockeado, “ya no traigo wey, ando buscando trabajo, de dónde quieres que te dé”; a lo que él contestó “¡Dáme el celular y la cartera o aquí te trueno!”.

Durante ése intercambio de palabras tuve tiempo para reaccionar (sobretodo cuando pidió el celular, ya que lo acababa de reactivar para seguir trabajando por mi cuenta y obviamente no se lo iba a dar); mientras él seguía hablando y, ya con la cabeza fría pensé que, por lo sorpresivo del asunto nunca había visto a su “camarada”, así que supuse que estaba solo, entonces le dije “enséñame la cacha de la pistola”.

Tampoco debí hacer eso porque bien pudo traer una pistola, pero como se puso nervioso yo me confié y ya me le iba a ir encima, pero justo en ese momento sentí que alguien venía corriendo atrás de mi y ahí me volvió a temblar, yo había supuesto que él andaba solo pero no estaba seguro; no sabía si voltear a ver quien venía, o si debía seguir viendo a ése imbécil para evitar que me atacara; no sé porqué pero me volteé, y ví que quien corría era una señora para alcanzar su camión; me sentí aliviado porque confirmé que el tipo estaba solo, pero me paralizé cuando recordé que le había dado la espalda.
Pensé: “Ya ni modo, voltéate y haz lo que puedas para defenderte”, dos segundos después volteé hacia donde suponía que él estaba y ya no lo ví. Es seguro que él no había imaginado que yo iba a enfrentarlo , y yo tuve suerte de que pasara la señora y de que él hubiera tenido miedo de que empezara a haber más gente en la calle, si no quién sabe que habría pasado.

Ya aliviado pero enojado, me dispuse a irme a mi casa (no le dí lo que tenía de cambio, si no cómo me iba a ir casa); caminé como cuatro calles y volví a ver a ese imbécil de frente pero a media calle; como ya estaba en plena avenida llena de gente dije, aquí si me la pagas, y me dirigí a él esperando que no me viera porque él seguía nervioso viendo a todos lados; por desgracia me vió y se trepó a un camión que ya iba en movimiento y se me escapó.

Ya no tuve de otra más que irme a casa, porque no había ni una méndiga patrulla para denunciar el robo. Al menos no resulté herido, ni perdí mi celular ni las cosas que traía en la mochila; eso sí, quedé con un méndigo coraje que casi deseo toparme otra vez con ése tipo para darle una buena revolcada en la calle.

Por lo que veo ya son las 12:13 am, así que esto no paso ayer sino hace dos días, y ya me quiero dormir, Buenas noches.

Empleo en México

Después de más de…… bueno, ya no sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que escribí aquí, y es que, aunque me gusta la idea de tener un blog creo que no tengo la suficiente disciplina como para escribir más seguido.

Esta semana por fin empecé a salir de un periodo de depresión ocasionado principalmente por estar desempleado (a mis casi 30 años), y no es que no hayan muchas oportunidades de trabajo, claro que las hay, pero con horarios prácticamente de esclavo y con sueldo demasiado bajo (no sé porqué aún se celebra el 1 de mayo); como ejemplo está el último sitio al que fuí ayer; horario de 8am a 8 pm, lunes a sábado, con un sueldo de apenas $1400 pesos mexicanos por quincena (algo como $137 dólares cada 15 días, y hay sitios en los que pagan aún menos que ése), lo cual es muy poco si se toma en cuenta que en esta ciudad el transporte público -de calidad regular y con servicio deficiente- cobra en promedio $6.50 pesos (hay otros que cobran $7.50), más de medio dólar por pasaje. Generalmente cada persona toma 4 camiones para ir y volver de su trabajo, gastando $26 pesos en promedio bajo ($2.55 dólares aprox = $30.59 dólares por quincena), sin contar el transporte que se llegue a usar en los días de descanso y el cambio que en muchas ocasiones el chofer “no tiene” para darte el vuelto. Aparte está que con ese tipo de horarios, obligatoriamente hay un gasto por comida que, si se reduce a un simple emparedado con un jugo ó refresco, al sueldo quincenal habría que restarle $23.53 dólaresaproximadamente además de los $30.59 dólares de transporte; lo que dejaría un total de $82.88 dólares (165.76 dólares al mes), para el pago de servicios del hogar y de los alimentos que por cierto, no son nada baratos.

¡En verdad agradezco no tener una familia por mantener!

Ahora bien, hay lugares en los que pagan casi lo mismo por semana, pero para entrar en algunas de ellas hay que tener cierta experiencia si no, no entras (en fábricas, bancos, etc); ó realizar trabajos de mucho esfuerzo físico y peligro (construcción, seguridad privada, etc.), que para alguien de mi complexión y estatura es un poco difícil de cubrir; además, si se es profesionista en muchos lugares esta condición ya no importa porque ha crecido la demanda por gente con carreras truncas, lo que si desanima mucho a los que tuvimos la fortuna de terminar una carrera y fomenta más la idea del autoempleo.

Todo lo anterior me lleva a la siguiente entrada, por si a alguien le interesa leerla.

Inyecciones

Por fin ya volví a subir todos los archivos (bueno son pocos, pero los volví a subir), que había perdido por no entrar al host de 4Shared, espero que no vuelva a pasar porque sé lo frustrante que es encontrar un link que promete algo que hemos deseado y que a la mera hora no sirva para nada.

Bueno, ha pasado más de un mes de mi última entrada y lo primero que se me ocurre escribir es acerca de las dolorosas inyecciones, ésto porque a mi madre en su última consulta médica le han recetado 6 piquetes de vitaminas. Afortunadamente está bien, fuera de un poco de fatiga no tiene nada grave, pero sí me da cosa que durante 6 días seguidos va a sufrir la experiencia de ese agudo y angustiante dolor que puede provocar una aguja; al menos a mí me lo provoca casi al grado de entrar en pánico gracias a que cuando era niño, una de mis tías en colaboración con otra tía (y mi madre), me inyectó a la fuerza una dosis de vitaminas sólo porque me negué a comer calabazas (desde entonces con sólo ver cómo preparan la jeringa me da nervio en la nalga derecha), y según recuerdo, esa fué la última vez en veinte años que recibí una inyección, ya que hace un par de meses tuve que volver a pasar por eso.

Regularmente cuando me enfermo y el Dr. me receta una inyección, termino pidiéndole que mejor me dé pastillas o jarabes, no me importa sentirme mal por más tiempo y que tarde más en recuperarme, mientras no me pongan una inyección todo lo demás es preferible; o al menos eso pensaba porque esta última vez en verdad me sentía mal, el principio de neumonía que me dió hace unos años por andar de borracho (pero contento) se me hizo poco comparado con esta vez.

Después de pasar un mes en el DF con unos familiares, volví a casa sólo para que un méndigo mosco me picara y me transmitiera el Dengue Clásico, enfermedad viral que se caracteriza por fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor muscular severo (será por eso que le llaman “rompehuesos”), nauseas, vomito, dolor en la parte posterior de los ojos, erupciones en la piel y; en caso de ser del tipo Dengue Hemorrágico, disminuyen los líquidos en la sangre y aparecen moretones en la piel.

Afortunadamente yo solo tuve el de tipo clásico, menos peligroso que el hemorrágico pero igual de doloroso, tanto que cuando me recetaron las inyecciones ni siquiera pensé en hacer mi acostumbrada petición al Dr; y no era para menos, ya que cuando fuimos a comprar los medicamentos casi caigo desmayado en la farmacia, y por la noche cuando mi hermano me inyectó casi no sentí el piquete porque estaba semi-inconsciente (aunque después si me dolió y se me paralizó la pierna un rato). Al día siguiente de la primer inyección me sentí muy bien, de hecho lo único que me molestaba era el dolor de garganta que acompañó al dengue, pero después de la segunda inyección me volví a sentir mal, los síntomas volvieron, acompañados ahora por el méndigo dolor de las inyecciones que impedía que me sentara cómodamente.

Jajajaja nada más de acordarme que como ya andaba consciente para la segunda inyección, me puse como niño inventando pretextos para que no me la pusieran, aunque al final me obligué a mi mismo a dejar que me la aplicaran, eso sí, en la otra nalga, pero el dolor ahora sí fué tan fuerte que ya no acepté que me aplicaran la tercera, terminé el tratamiento con pastillas de ésas que alivian pero que lo ponen a uno muy Happy. Así estuve por dos semanas y la verdad es que por varios días hasta los moscos me daban miedo, el pensar en volver a pasar por algo así no es nada agradable, sobre todo por las inyecciones, ya que aún sentía los piquetes a tres semanas del primero de ellos; y hace rato, cuando mi hermano preparaba la jeringa, me dí cuenta que ya nunca volvería a darme “el nervio” en una sola nalga, ahora me voy a agarrar las dos cada vez que vea que van a inyectar a alguien.

¡¡¡MALDITOS MOSCOS!!!

Hola de nuevo

Durante el último mes y medio tuve que dejar este espacio y muchas otras cosas relacionadas al internet y la computación en general por razones que comentaré en otras entradas; a los lectores que han dejado sus comentarios diciéndome que han muerto los links de descarga, les informo que volveré a subirlos (los perdí al no entrar a 4Shared durante más de un mes), creo que son sobre ROBOTECH así que seguramente los tengo respaldados en CD, sólo tendré que re-subirlos.
Gracias por informarme de los links.